La
imagen visual nació mucho antes que la textual. Los hombres prehistóricos
ya realizaban dibujos explicativos para enseñar a sus hijos los
animales y las técnicas de caza, cuando todavía no contaban
con un alfabeto escrito. Esto refleja la ansiedad del ser humano por explicar
la realidad a través de los dibujos, mucho antes incluso que el
propio hablar.
La
técnica de representación gráfica próxima
a la infografía es la cartografía. De hecho, podemos encontrar
mapas en tiempos remotos de la historia. Así, al final de la Edad
Antigua ya existían mapas que proyectaban el mundo a través
de la longitud y latitud.
Durante
la Edad Media se visualiza la información con elementos importantes:
Un
libro manuscrito con muchísimas ilustraciones (muy pocas páginas
sin texto) para explicar mediante imágenes el contenido del mismo
a los analfabetos.
Comienzan a aparecer formas primitivas de abstracción de los datos,
muy lejos todavía de los gráficos estadísticos, pero
próximos a los primeros organigramas o relacionales.
Los mapas cartográficos del siglo XIV son extraordinariamente fiables,
debido al dominio de las técnicas de representación existentes
hasta entonces y a la introducción de muchísima información
en un espacio reducido. No obstante, sólo se limita a mostrar,
no a explicar estos datos.
El Renacimiento supone un auténtico hito en la transmisión
de la información gracias a la perfección de Leonardo da
Vinci. El genio italiano realizó esquemas, dibujos e ilustraciones
para que el lector de sus códices pudiera entender más allá
del texto: primeros gráficos informativos, utilización de
textos, secuencias, esquemas. En sus trabajos hay mucho más que
belleza estética, sino que son muy didácticos. La visualización
de la información occidental en la actualidad es heredera de las
fórmulas empleadas por Da Vinci.
En
este tiempo nace también la imprenta (característica técnica
más importante del periodo), que no sólo imprime textos;
también ilustraciones. Por tanto, continúa la tradición
expresada en los libros medievales, donde no sólo contenían
textos para ser leídos sino también imágenes para
ser vistas. Esta tendencia continuará en la Ilustración,
que trata de mostrar el saber a través de éstas.
Los
diarios, en cambio, nacen sin imágenes, al contrario de los libros
porque eran electos únicamente accesibles para las elites nacionales,
quienes hacían gala de una cierta aversión a las imágenes
por su supuesto carácter vulgar. Esta creencia fruto del bagaje
cultural, que todavía hoy está vigente en la distinción
de la prensa de prestigio de los tabloides, explica porqué la introducción
de imágenes en los periódicos tardó mucho en cuajar
Hasta 1740, por tanto, no aparecerá ningún mapa en prensa.
William Playfair (1759-1823) inventó la información estadística
a través de los gráficos, es decir, representó visualmente
información numérica abstracta, el diagrama de barras y
el gráfico de tarta (este último años más
tarde)
A
partir de aquí, los mapas irán apareciendo con cuentagotas
en los diarios, pero se irán extendiendo con mayor intensidad con
el paso de los años (el mapa es el primer elemento gráfico
que se incluye en la prensa, al igual que es el primer elemento visual
que surge). En 1806, The Times, el primer periódico de masas para
la elite publicó el primer gráfico explicativo (gráfico
que explica lo que ocurre, en este caso como se desarrolló un asesinato
de forma cronológica. Poco a poco irán introduciéndose
más.
Los
mapas del tiempo son los gráficos por excelencia de los periódicos.
Los inicios de la prensa, extraordinariamente pegada al texto, van desvaneciéndose.
Las imágenes e ilustraciones son cada vez más corriente
e incluso determinada prensa de masas (Pulitzer y Hearst) hacen gala de
ellas. Son populares, sobre todo en EE.UU y destacan por encima de todo
los planos y mapas, a finales del s. XIX.
En
la I Guerra Mundial se hizo un gran uso de los mapas, aunque las fotos
fueron muy pocas, al igual que en nuestro país(¿). Hasta
el segundo conflicto bélico mundial no falta el eje de la información
visual. No obstante, durante el período de entreguerras y el crack
de 1929, . Playfair, no sólo se limitó a inventar los gráficos
estadísticos sino que creó la utilización del color
como elemento informativo, no únicamente estético.
Durante
el siglo XIX, las fórmulas de representación de datos estadísticos
no aparecen en demasía en prensa, sólo en el crack de la
bolsa de Nueva York. En el siglo XIX se desarrollan los cartogramas que
unen los mapas y la recién inventada información estadística
(el ejemplo más claro es el gráfico electoral por distritos).
En 1826, Charles Duplin desarrolló el cartagroma (sobre analfabetos,
1826), mientras que los mapas de flujos fueron inventados por Henry Drury
Harness.
La
cumbre de estos conocimientos se producen en pleno siglo XIX gracias a
la evolución de los datos estadísticos concebida por Charles
Joseph Minard (1861), quien logró reproducir la invasión
de Napoleón a Rusia, al tiempo que se refleja la sucesiva pérdida
de soldados. De hecho, es mucho más que un mapa pues realiza sus
explicaciones desde una perspectiva cronológica, temporal junto
con el factor temperaturas.
En
el siglo XX, concretamente en el periodo de entreguerras, nace la disciplina
del diseño funcionalista, justo en el periodo que triunfa la Bauhauss.
El funcionalismo elimina los elementos sobrantes, de forma que prima la
función, la eficacia frente a la forma. Otto Neurat, filósofo
vienés, inventa en 1924 el Isotype: una forma de transmitir información
a través de un sistema universal icónico. Pretende utópicamente
ser una galería de pictogramas y símbolos capaces de explicar
la realidad más allá de las palabras, siempre muy visual,
básica y simple. Por su parte, los pictográficos utilizan
datos visuales y los representan con la estadística. Están
basados en la idea de relacionar mapas con la información; en este
caso se relacionan gráficos estadísticos con imágenes,
con pictogramas, a principios de siglo.
El
Isotype inspira la utilización de iconos con un lenguaje más
o menos universal. Los pictogramas pretenden ser lo más simple
posibles porque pretenden explicar generalidad, sin embargo, no dejan
de formar parte de una determinada cultura visual propia de Occidente.
El ejemplo más evidente de sistema icónico tiene lugar en
1974 cuando el Departamento de Estado de EE.UU creó, a través
de la empresa Aiga, 50 elementos a fin de unificar los distintos iconos
utilizados en el transporte. La cultura visual de la actualidad, por tanto,
no se tenía previamente, hace 30 años.
Los
primeros pictogramas para representar los deportes olímpicos se
crearon en Japón, aunque adquirieron mayor significación
en los Juegos de Munich. La traslación del funcionalismo visual
a la cartografía de mapas tiene el ejemplo más claro en
el mapa del metro de Londres de 1933.
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